Glosario

Clasificación de tarjetas

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El card sorting pide a las personas que agrupen información en categorías, lo que ayuda al equipo de investigación a explorar relaciones y etiquetas al diseñar una arquitectura de información.

Una factura puede estar dentro de «Cuenta» porque ahí es donde el equipo de producto gestiona las suscripciones, mientras que el usuario que la busca espera encontrar una sección llamada «Facturación». Ninguna de las dos opciones es descabellada, pero esa diferencia basta para convertir una descarga rutinaria en una búsqueda por varios menús. Para el equipo, la ubicación puede parecer tan obvia que ni se cuestiona hasta que los usuarios empiezan a pedir ayuda.

El card sorting permite investigar estas diferencias cuando aún se está a tiempo de modificar la arquitectura de información del producto. Al pedir a la gente que agrupe tarjetas con contenidos o funcionalidades, el equipo de investigación puede ver qué elementos parecen encajar y cómo describen esas relaciones los propios usuarios. La introducción al card sorting de Nielsen Norman Group explica este método y su papel a la hora de dar forma a una estructura. Los resultados ayudan al equipo a replantearse categorías conocidas, aunque convertirlas en una navegación intuitiva exige entender los motivos detrás de las decisiones de los participantes.

Cómo funciona el card sorting: abierto, cerrado e híbrido

Pensemos en una empresa de software ficticia que reorganiza su centro de ayuda, con artículos sobre facturas, datos de pago, invitaciones, permisos e informes. Esos artículos pueden depender de distintos departamentos, cada uno con su propia jerga y funciones. Organizar el centro de ayuda en torno a esos departamentos facilitaría su mantenimiento, pero también obligaría a los usuarios a entender cómo funciona la empresa antes de poder encontrar una respuesta.

Un card sorting abierto permite a los participantes proponer su propia estructura. Alguien podría reunir las facturas y los datos de pago bajo «Dinero», y colocar las invitaciones y los permisos bajo «Personas». Aunque esos nombres sean demasiado generales para el sitio final, le dan al equipo una base sólida con la que trabajar: una perspectiva del contenido organizada en torno a las prioridades del usuario, que luego se puede comparar con la estructura interna que ya utiliza la empresa.

La elección del formato determina la libertad de los participantes para proponer una estructura diferente. Un card sorting cerrado les da categorías ya definidas, lo que resulta muy útil para saber dónde esperan encontrar elementos específicos entre un conjunto de opciones. Un card sorting híbrido les permite añadir categorías nuevas además de usar las que ya se facilitan, aunque esas opciones iniciales pueden seguir influyendo en los resultados. Por ejemplo, si el equipo incluye la categoría «Gestión de cuenta», que aparezca en el resultado final no significa necesariamente que los usuarios la habrían elegido por iniciativa propia.

Cómo interpretar los resultados del card sorting

Algunas de las pistas más valiosas surgen cuando un elemento acaba en sitios completamente distintos. En el ejemplo del centro de ayuda, un participante podría agrupar «Exportar un informe» con las facturas, y otro, con los permisos de equipo. Antes de tomar esto como una discrepancia sobre la navegación, quien investiga debe averiguar qué creía cada persona que contenía ese informe. Un balance financiero y una lista de empleados encajan de forma totalmente lógica en lugares diferentes.

Si la confusión vino dada por cómo estaba redactado, mover el artículo a la categoría más votada dejaría el problema sin resolver. En su lugar, el equipo podría probar con un nombre más específico, como «Exportar informe mensual de gastos», y comprobar si ahora la gente entiende el contenido lo suficientemente bien como para ubicarlo. Indagar en las decisiones dudosas ayuda a distinguir un problema de redacción de uno de categorización; una diferencia clave, ya que cada uno requiere una solución de diseño distinta.

Por eso también vale la pena conservar las explicaciones junto a los datos. Un resumen que muestre con qué frecuencia se agruparon dos tarjetas ayuda a detectar un patrón, pero puede dejar fuera el contexto que le da sentido. La persona de administración que gestiona suscripciones y el empleado que tramita gastos pueden buscar la misma factura con un enfoque muy distinto; si ambos utilizan el centro de ayuda, sus necesidades deben tenerse en cuenta cuando el equipo debata cómo estructurarlo.

Preparar las tarjetas y seleccionar a los participantes

Estos problemas de interpretación empiezan en el propio material que elige el equipo de investigación. Un conjunto de tarjetas llamadas «Ajustes de facturación», «Historial de facturación» y «Contactos de facturación» da una pista demasiado obvia para que se agrupen juntas. Puede que esa sea la forma en que organizarían el contenido igualmente, pero la repetición de palabras impide saberlo con certeza. El reto consiste en describir cada elemento con suficiente claridad para que se entienda sin desvelar, sin querer, las categorías que el estudio intenta descubrir.

Hacer una prueba piloto con usuarios que representen al público real ayuda a detectar dónde falla ese equilibrio. Pregúntales qué significan para ellos los términos que no conozcan, fíjate en qué elementos necesitan aclaración y ajusta las tarjetas antes de recopilar más respuestas. Conviene incluir contenidos difíciles de clasificar junto a los grupos más evidentes; un estudio basado únicamente en elementos sencillos aportará muy poco sobre las partes del centro de ayuda que realmente necesitan atención.

A medida que avance el estudio, registra los cambios en las tarjetas y en las instrucciones para interpretar correctamente las diferencias entre sesiones. Si los participantes tienen distintas responsabilidades o niveles de experiencia, compara sus respuestas antes de unificarlas. El objetivo es entender las diferentes formas de organización a las que el sitio debe dar cabida, incluidos los casos en los que una única categoría no funcione igual de bien para todo el mundo.

Probar la propuesta de navegación

Una vez que los resultados apuntan hacia una estructura, toca responder a otra pregunta: ¿puede la gente encontrar lo que busca en ella? El card sorting muestra el contenido y pide a alguien que lo organice, mientras que usar un centro de ayuda empieza con una tarea en mente y una serie de opciones de navegación. Incluso quien haya agrupado las facturas y los datos de pago podría no fijarse en el nombre definitivo que el equipo de diseño elija para esa sección.

El tree testing permite poner esto a prueba pidiendo a los participantes que encuentren elementos específicos dentro de una versión en texto de la navegación propuesta. Nuestra empresa ficticia podría pedirle a un usuario que localice la factura del mes pasado sin decirle la categoría que se espera que elija, para observar qué camino sigue y dónde duda. Probar la interfaz después permite comprobar el impacto del diseño visual, el buscador y las jerarquías en pantalla, factores que el ejercicio de agrupación no puede medir por sí solo.

Los resultados pueden respaldar las categorías propuestas y, a la vez, mostrar que las facturas necesitan un enlace directo desde la página de suscripción. En ese caso, el card sorting habrá ayudado al equipo a entender la relación entre los contenidos, mientras que la prueba posterior habrá servido para hacerlos accesibles justo cuando se necesitan. Juntas, estas decisiones hacen que sea mucho más fácil encontrar una factura sin tener que adivinar cómo la ha archivado la empresa.

Hacer un card sorting en Ballpark

Si quieres poner en marcha un estudio, la página de la funcionalidad de card sorting de Ballpark muestra los formatos disponibles. Para conocer mejor una de las herramientas de análisis, esta actualización sobre resúmenes con IA para datos de card sorting explica en detalle todo lo que cubren. Utiliza estos resúmenes como punto de partida para revisar los resultados y contrasta la información con las agrupaciones y explicaciones de los participantes antes de tomar decisiones de diseño.

Lecturas recomendadas

Artículos

  1. Card Sorting: Uncover Users’ Mental Models for Better Information Architecture — Nielsen Norman Group
    Un punto de partida muy práctico para preparar las tarjetas, elegir el formato e interpretar las agrupaciones. El análisis sobre los límites de este método resulta muy útil antes de plantear un estudio.

Libros

  1. Card Sorting: Designing Usable Categories — Donna Spencer
    Una guía completa para planificar un estudio, seleccionar las tarjetas y a los participantes, y analizar los resultados. Ideal si buscas profundizar más en el análisis exploratorio y estadístico de lo que ofrece un artículo introductorio.